Abr 18
Los hermanos Noor Musae Noor (derecha) y Abdi Shukur (izquierda), junto a sus hijos, esperan cerca de la frontera a ser reubicados en el asentamiento de Mirqaan, en la Región Somalí de Etiopía. © UNHCR/Diana Díaz

Miles de refugiados somalíes recién llegados a Etiopía fueron reubicados en un nuevo asentamiento

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Comenzó la reubicación de los refugiados recién llegados a la Región Somalí de Etiopía, que huyeron de los enfrentamientos en la ciudad somalí de Las Anod. Entre las personas más vulnerables, 1.036 fueron transferidas en los tres últimos días desde zonas fronterizas a un nuevo asentamiento.

El traslado al nuevo campamento, a unos 50 kilómetros de la frontera, en Mirqaan, distrito de Bokh, está siendo organizado por el Servicio de Refugiados y Repatriados (RRS) del Gobierno etíope; junto con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y otros socios. Tras su llegada, las familias refugiadas pasan por un registro biométrico y se les proporciona una carpa y otros suministros básicos con los que instalarse en su nuevo hogar.

El Gobierno de Etiopía cedió de forma generosa 400 hectáreas donde las personas refugiadas pueden asentarse y acceder a los servicios existentes, como atención sanitaria, agua y educación. ACNUR continúa colaborando con las autoridades y líderes locales para evaluar las deficiencias en los servicios básicos, de manera que el apoyo beneficie tanto a refugiados como a etíopes. El asentamiento está siendo desarrollado con la ayuda de voluntarios de la comunidad local. Asimismo, ACNUR está reforzando su plantilla en la zona.

Desde que comenzaron los enfrentamientos a mediados de febrero, miles de personas llegaron a la Región Somalí de Etiopía para ponerse a salvo. Hasta principios de abril 91.000 personas habían sido registradas por el RRS, con el apoyo de ACNUR. Los refugiados continúan llegando, huyendo de la actual violencia en su país de origen.

La mayoría son mujeres, niñas y niños, y personas de edad avanzada. Entre ellos hay más de 3.400 niños y adolescentes no acompañados y separados de sus familias, que contaron a ACNUR relatos desgarradores de cómo fueron separados de sus familias cuando los enfrentamientos empezaron, y desde entonces no pudieron restablecer el contacto con sus familiares o tutores.

Mientras muchos refugiados están siendo acogidos por familias etíopes en sus hogares, otros que cruzaron la frontera permanecen en refugios abarrotados o duermen a la intemperie, y requieren asistencia urgente. El establecimiento de Mirqaan responderá a estas crecientes necesidades y facilitará la entrega de asistencia, incluyendo refugio, artículos básicos de emergencia, alimentos y agua para aquellos sin vínculos con la comunidad.

Los servicios existentes en la ciudad vecina serán reforzados para servir tanto a las personas refugiadas como a las comunidades de acogida. Aquellos que deseen permanecer dentro de las comunidades de acogida recibirán apoyo a través de asistencia específica.

En marzo, ACNUR y sus socios humanitarios lanzaron un plan de respuesta interagencial por 116 millones de dólares (USD) para atender las necesidades más críticas e inmediatas que afrontan los refugiados y las comunidades de acogida en la zona. ACNUR continúa solicitando el apoyo de la comunidad internacional para que el Gobierno etíope, ACNUR y otras organizaciones puedan proporcionar ayuda humanitaria y servicios básicos.

Etiopía recibió a personas refugiadas durante décadas, y actualmente alberga a casi 990.000 refugiados de países vecinos como Sudán del Sur, Somalia, Eritrea y Sudán.

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