Ago 01
ACNUR/Insa Wawa Diatta

ACNUR pide la prohibición de los retornos forzosos a Burkina Faso ante la creciente crisis humanitaria

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por Elizabeth Tan, directora de la División de Protección Internacional de ACNUR, en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

GINEBRA – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, publicó una guía actualizada sobre la protección de las personas que huyen de Burkina FasoLink is external, haciendo un llamamiento urgente a todos los Estados para que se abstengan de retornar por la fuerza a cualquier individuo originario de las regiones más afectadas por la crisis en curso en el país.

A medida que la situación de seguridad en Burkina Faso continúa deteriorándose, ACNUR está sumamente preocupado por la inseguridad generalizada y las violaciones de los derechos humanos perpetradas contra la población civil, entre las que se cuentan asesinatos, desapariciones forzadas, tortura y secuestros. En varios casos, los civiles han sido el objetivo de ataques y asesinatos, resultando en numerosas víctimas civiles.

Los niños y niñas también están expuestos a riesgos de graves violaciones de derechos humanos, como el reclutamiento forzado por grupos armados, el trabajo infantil en sus peores formas, así como otros tipos de violencia, abuso, explotación y violencia de género.

El número de escuelas que han tenido que cerrar sus puertas ha aumentado de aproximadamente 3.000 en noviembre de 2021 a 6.334 escuelas hasta el 31 de marzo de 2023. La mayoría de los niños desplazados no pueden asistir al colegio. El matrimonio infantil y temprano es predominante, y continúan reportándose matrimonios forzados. Se estima que la mitad de los niños y niñas en Burkina Faso están expuestos a violencia de género o maltrato, con una estimación que llega hasta el 82 por ciento para las niñas. La actual situación de violencia y desplazamiento también ha dejado a muchas mujeres vulnerables a la violencia de género, incluida la violencia sexual, y ha restringido los servicios disponibles para las supervivientes.

Se estima que aproximadamente 4,7 millones de personas en todo el país necesitan asistencia humanitaria, lo que representa más del 20 por ciento de la población del país. La violencia y el conflicto también han destruido infraestructuras críticas y han tenido impacto en los servicios e instituciones estatales, incluyendo las áreas afectadas por el conflicto. La situación humanitaria es especialmente grave para las personas que viven en ciudades que han sido bloqueadas por grupos extremistas violentos, un gran número de ellas, personas desplazadas internamente.

Hasta junio de 2023, más de 67.000 personas de Burkina Faso han buscado refugio en países vecinos como Mali, Níger, Costa de Marfil, Togo, Benín y Ghana, mientras que más de 2 millones de personas están desplazadas internamente en su propio país, lo que la convierte en una de las peores crisis de desplazamiento interno en el continente africano.

ACNUR considera que las personas que escapan de la creciente inseguridad y de las violaciones de los derechos humanos en Burkina Faso tienen una alta probabilidad de necesitar protección internacional. En este sentido, se debe respetar y mantener el principio de non-refoulement (no devolución), asegurando que nadie sea devuelto por la fuerza a lugares donde sus vidas, libertad o derechos humanos estén en riesgo.

ACNUR insta a todos los países a permitir que los civiles que huyen de Burkina Faso accedan a sus territorios. La guía actualizada de ACNUR contra los retornos forzados a Burkina Faso seguirá en vigor hasta que las condiciones de seguridad, estado de derecho y derechos humanos mejoren significativamente para permitir retornos seguros y dignos.

Asimismo, ACNUR hace un llamamiento a la comunidad internacional para solidarizarse con las poblaciones desplazadas de Burkina Faso y los países vecinos que las acogen, y continuar brindando apoyo para abordar las necesidades humanitarias.

 

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